12 Claves del Marketing Audiovisual Corporativo

Sea como fuere, la experiencia ha hecho que el marketing corporativo audiovisual sea una de mis especialidades. Con el objetivo de compartir esta experiencia os dejo varias claves para afrontar con éxito este trabajo dentro de un Departamento de Marketing Audiovisual en una empresa o con clientes particulares:

1. Son encargos, no obras de arte.

Si tienes un artista dentro, enhorabuena, nunca sobran en la sociedad en la que vivimos, pero ojo, a no ser que valoren económicamente tu arte y que te llamen porque tienes un nombre y un caché, cíñete a realizar el encargo. Te lo ilustro con dos situaciones que pueden ocurrir cuando te piden una tarea:

Situación incorrecta: “Quiero hacer una movida que impacte en el cliente para luego…” Corta el rollo, que no te pagan por esto.

Situación correcta: “Me piden que haga esta tarea y cuento con estos recursos, ¿qué puedo hacer combinándolos?”. ¡Bingo! Las casas no se empiezan por el tejado.

No malgastes tus inquietudes artísticas, porque lo más probable es que apenas nadie lo valore. Y, segundo, tu vena artística te desviará de lo que realmente se demanda. Esto solamente conduce a que pierdas el tiempo y, a la larga, a que te devore la frustración. Guarda esa energía para tus propios proyectos. Afortunadamente, si haces esto bien repetidas veces, el cliente ya te dirá qué quiere en una frase y te ofrecerá libertad absoluta. Es una cuestión de confianza.

2. La creatividad es tu principal herramienta de trabajo.

No tienes porque hacer arte, pero la creatividad es fundamental para este trabajo. Muchas veces te piden un trabajo “para ayer”. Ningún profesional, aunque sea de una rama similar al audiovisual, suele ser consciente de lo que lleva realizar un vídeo profesional. Es necesario tener mucha creatividad para actuar rápido y tomar decisiones inmediatas para enfrentarte a cosas, a veces, imposibles. Como hacer una cosa para ayer.

3. Distinguir entre un vídeo interno y externo.

Esto es regla básica. Todo cambia si el vídeo es de carácter interno (comunicación dentro de la empresa) y uno externo (comunicación fuera de la empresa). El primero te puede permitir tener más creatividad, además de que te permite usar recursos de todo tipo si así te lo solicitan. Por ejemplo, en un vídeo interno la música que uses puede ser cualquiera, no te tienes que preocupar por el tema de los derechos, otra cosa es que sea más o menos ético. Lo que pasa dentro de la empresa, se queda dentro de la empresa. Pero si es para un vídeo externo todo cambia. Así que esto es lo primero que tienes que tener claro antes de hacer un trabajo. Aún así no te confíes, porque si algún vídeo interno que hagas guste mucho (y del que la empresa tenga todos los derechos) acabará haciéndose público.

4. Ojo con los derechos de autor.

En relación con el punto anterior, muchas veces los clientes o las empresas quieren cosas que no se pueden permitir o que no están dispuestos a pagar. Pero si un vídeo sale a la luz con material del que no tienen derechos puede tener consecuencias legales. Generalmente, lo entienden bien. Intenta ofrecer alternativas que se adapten a lo que te piden pero que sean realistas y alcanzables. Para mí la cuestión de los derechos, por ética profesional, es primordial. Sin embargo, pese avisar, me he encontrado con algún cliente que considera que tiene todo el derecho a usar material protegido por derechos de autor. Si insisten y no dan su brazo a torcer me aseguro de dejar constancia que me opongo a la situación pese tener la obligación de hacerlo.

5. Vídeos internos.

Este tipo de vídeos suelen tener varios carices. Entre ellos, pueden pedirte un vídeo motivacional para la plantilla. En este caso, el factor emocional es importante, pero no se debe caer en el sensacionalismo. Suelen ser trabajos muy gratificantes y, que si gustan, suelen ofrecerte gran libertad creativa.

Por otra parte, puede ser un vídeo que justifica el trabajo de otros departamentos de cara a la compañía, en una multinacional, por ejemplo. Es decir, un vídeo que justifica el presupuesto que se ha gastado un departamento en una acción determinada. El vídeo tiene que justificar que la acción fue un éxito y que el dinero estuvo correctamente invertido (si lo estuvo o no, no es tu cometido, no nos pagan para juzgar). Para ello tienes que tener claro en qué consiste la acción, cuanta más información recabes mejor.

6. Cuál es el mensaje que se quiere transmitir.

El resto de la empresa no siempre sabe de la jerga de nuestra profesión y transmitirá lo que necesita de la forma que pueda. Los briefings suelen ser leyendas urbanas. Con suerte recibirás un mail con dos frases sin sustancia alguna. Otra forma de averiguarlo es proponer algo que se te ocurra rápido y, como suelen contestar, ya te darán alguna pista más para saber si vas bien o mal encaminado/a. Afortunadamente, también me he encontrado con personas muy profesionales que detallan todo al mínimo en un correo electrónico.

Es realmente importante saber cuál es el objetivo del encargo. No es lo mismo un pequeño vídeo para una red social realizado con un teléfono móvil que un vídeo de presentación de un producto o un vídeo de un producto o servicio en sí. Muchas veces eres tú quien debes proponer el tipo de vídeo que más se adapta a lo que requieren en ese momento. Y nadie mejor que tú. Sabes con que recursos cuentas (música, imágenes, etc.) y qué es lo mejor que puedes hacer con lo que tienes. Tienes que estar familiarizado con los distintos tipos de vídeos que puedes realizar (interno/externo, de presentación, resumen de un evento, de producto o servicio, de formación, etc.). Si tienes este aspecto controlado, tampoco tengas miedo de hacer híbridos e inventarte un nuevo formato de vídeo si cumple los objetivos esperados.

7. Usa los trucos y la magia del lenguaje audiovisual

Un truco que nunca falla y que no me canso de repetir es, por ejemplo, en los eventos que realiza una empresa y a los que están invitados prensa y otras personas relevantes. Puede que el evento en sí fuera un éxito, pero si la previsión de asistencia se ha quedado en menos de lo esperado, habrá muchos huecos que no nos interesan que se vean en el vídeo. Afortunadamente, gracias al lenguaje audiovisual podemos salvar la situación. Para ello tenemos que cerrar los planos y eliminar el aire que comúnmente se deja al componer las imágenes. Es decir, si grabamos al público asistente, recorta un poco los hombros y apenas dejes aire por encima, de esta forma la sensación que produce en el espectador/a es que está más lleno. Este es un truco que nunca falla y a la empresa o cliente les encanta que el éxito del evento se refleje en el vídeo.

8. Tener dotes técnicas e informáticas es muy aconsejable.

Generalmente te tendrás que adaptar al material y/o programas informáticos que usen si trabajas por cuenta ajena. Y tendrás que lidiar con problemas informáticos con los que los departamentos de Informática (IT) no suelen estar muy familiarizados, si en la empresa hay muchas divisiones. Por no enumerar los distintos aparatos que se pueden conectar entre sí en nuestro trabajo: ordenadores, cámaras, móviles, tablets, etc. Afortunadamente, hay una tendencia en cuanto a estandarización de archivos y otros aspectos, comparado con unos años para atrás. Es más compatible todo en la actualidad, pero vas a tener problemas técnicos y/o informáticos en algún momento. Asúmelo y en trabajos importantes, ten siempre un plan B, un profesional o persona de confianza que te pueda echar una mano si no tienes dotes para la informática.

9. Mínimo dos copias separadas. Regla de oro básica.

Siempre ten dos copias de todo. Mínimo. Si tienes alguna más, tampoco sobra. Perder material audiovisual por no hacer una copia se seguridad es, quizás, una de las peores cosas que pueden pasar. En este trabajo se requiere mucho almacenamiento porque los archivos de vídeo son muy pesados, comparados con archivos más comunes de oficina. Es una cuestión a tener en cuenta por ambas partes contractuales. Actualmente, se aconseja tener en una nube una de las copias. Si no tienes esa opción, ten las copias separadas. Sé de casos en que un robo dejó sin material a una personas y, también gente que es tan previsora que cuando graban en el extranjero, el equipo va en vuelos distintos, cada uno con su copia, por si las moscas.

10. En audiovisual no existen los cambios de 5 minutos. Es un mito.

Es la famosa frase que todas las personas que nos dedicamos a tareas más creativas escuchamos (y decimos) día sí y día también. Muchas veces tenemos parte de culpa. Ante un cambio sencillo, quién no se dice “es un momento”. Pero en audiovisuales rara vez algo sencillo es rápido. Primero, no seas tú quien dice que será un momento y, segundo, intenta educar a tus clientes o empresa de que no son 5 minutos. Quizás un día con menos carga puedas salir adelante, pero si tienes muchos frentes abiertos, prepárate. Valorar nuestro trabajo y que lo valoren, empieza con ser conscientes del tiempo. El lenguaje audiovisual es magia pero no hace milagros.

11. Saber cuáles son las prioridades y gestión del tiempo.

Esto ocurre como en cualquier trabajo de oficina. En muchas ocasiones tienes que saber quién, por qué y qué te pide cada persona y la prioridad de cada trabajo. Pero más importante es saber cómo vas a gestionar tu tiempo y conocer tu ritmo de trabajo. A veces es más inteligente sacarte de encima un trabajo o dos que te llevan un par de horas aunque tenga prioridad baja (sobre todo, si quien te lo pide te va a estar preguntando, interrumpiendo y desconcentrándote cada poco) y luego centrarte las seis restantes en un trabajo de más calado, con más prioridad, pero sin que te molesten.

12. Todoterrenos para hacer chapuzas.

Generalmente para un trabajo de este tipo se requiere conocimientos en varias disciplinas. En mi caso, estoy especializada en comunicación audiovisual, periodismo, realización y montaje y en marketing audiovisual. Además de otras muchas cualidades que me hacen apta para este trabajo (desde conocimiento de las redes sociales, pasando por la informática, hasta tener mucha empatía para controlar las emociones que van a transmitir a través de los vídeos, por ejemplo), pero si bien es cierto, que debido a las prisas y presiones que hay en este tipo de departamentos y en la sociedad, en general, al final te da la sensación que haces más chapuzas que trabajos como es debido o cómo se tienen que hacer. Afortunadamente, son arreglos, que debido a las circunstancias, son para salir del paso y que nadie percibe. No te fustigues, a veces te pagan por hacer chapuzas, o expresado de forma bonita, te pagan por solucionar problemas de índole audiovisual en el menor tiempo posible. Nada que tu profesionalidad no pueda salvar.

Espero que lo expuesto sea de utilidad, aunque algunas de las claves descritas son muy básicas, no dejan de tener gran importancia y es fundamentel repetirlas las veces que sean necesarias.

Graciñas por leerme.

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