Entrevistas con Agallas | Pepe Viyuela

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Pepe Viyuela retratado por Enrique Cidoncha

José Viyuela Castillo nace en 1963 en Logroño. Es actor, payaso y escritor.

Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y Titulado en Arte Dramático por la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid.

Reconocido en el ámbito español por su interpretación de Chema en la serie televisiva Aida y sus actuaciones humorísticas con objetos cotidianos. No hay que olvidar su trabajo cinematográfico con directores como Julio Médem (Tierra) y Javier Fesser (El milagro de P. Tinto y Mortadelo y Filemón). Sin embargo, cada vez se conoce más su faceta reivindicativa.

Es miembro de la ONG Payasos sin fronteras con la que está actualmente en Irak regalando sonrisas en zonas de conflicto. También ha tenido mucha repercusión su discurso al recoger el Premio Max de las Artes Escénicas por su interpretación en Rinoceronte. Un alegato dedicado a las personas refugiadas y a los titiriteros, Alfonso Lázaro y Raúl García, detenidos en Madrid por enaltecimiento del terrorismo y que ha causado mucho revuelo social.

No desmerece mención su trabajo como escritor y poeta. Suyas son la novela Bestiario del circo y los poemarios Y amarte sin saber (Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro) y Las letras de tu nombre, entre otros.

Hoy tenemos la suerte de que sea una persona más que se suma a la iniciativa Entrevistas con Agallas.

A mí por ser niño, por supuesto, no se me endosaban tareas domésticas, mi madre se ocupaba de todo.

¿Te consideras feminista?

Sí, defiendo la igualdad absoluta de derechos de ambos géneros.

¿En qué aspectos crees a nivel personal que te ha afectado el patriarcado de forma positiva? ¿En qué ha sido una ventaja?

– Tengo la convicción de que ser hombre tiene muchas ventajas para nosotros en el ámbito, por ejemplo, profesional. También en lo que a libertades sexuales se refiere. Arrastramos una mentalidad milenaria que ha ido dotando de privilegios a los hombres y eso, aunque estamos consiguiendo que empiece a cambiar en algunas partes del mundo, es algo que sigue estando muy presente. Algo completamente injusto que debemos cambiar trabajando todos los días y cada uno desde su sitio.

La enorme pérdida que supone para la sociedad haber estado renunciando durante tanto tiempo al talento de muchas mujeres.

¿Y de qué forma crees que te ha afectado negativamente? ¿En qué te ha perjudicado a lo largo de tu vida?

– De entrada, por el hecho de tratarse de algo injusto, ha propiciado que habitemos una sociedad injusta. Y por otro lado, en algo que también nos afecta a todos: la enorme pérdida que supone para la sociedad haber estado renunciando durante tanto tiempo al talento de muchas mujeres que no han disfrutado de las mismas oportunidades.

En definitiva: en que hemos construido una sociedad más injusta y empobrecida en todos los sentidos.

¿Has sido siempre una persona feminista? En caso negativo, ¿cuándo fuiste consciente de la necesidad de tener un punto de vista más feminista? ¿Qué hecho activó este nuevo modo de entender la vida?

– Cuando era niño no me daba cuenta de este hecho. Vivía esta realidad como algo que era sencillamente así: mi madre se dedicaba a la casa y mi padre a trabajar, mi madre no recibía un sueldo por ello y mi padre sí. Había un reparto de los roles que tenía asumido, dentro del cual había nacido y francamente no me cuestionaba nada.

A mí por ser niño, por supuesto, no se me endosaban tareas domésticas, mi madre se ocupaba de todo.

Estaba exento, pero es que ni siquiera yo me había planteado que pudiera ser de otra manera. Ni siquiera me enseñaron a hacer una cama.

En la adolescencia, al empezar a salir de casa y compartir vida con otras personas, me di cuenta de la necesidad que había de romper ese reparto y empecé a participar en esas tareas. Empezar a conocer otras formas de hacer y de relacionarse, eso fue lo que abrió mi cabeza a otras posibilidades.

¿Existe en tu entorno alguna/s persona/s que te ayudaran a entender mejor la concepción feminista? ¿O ha sido una “revelación” meramente personal e individual?

– No, no ha habido nadie que me haya inculcado expresamente la idea. Ha sido simplemente una toma de conciencia gradual de una situación que no me parecía bien que fuese así. El machismo y el patriarcado impregna todos los aspectos de nuestra sociedad y tenemos que estar permanentemente en guardia contra actitudes que se han filtrado en nosotros y que no podemos dejar de combatir cada día.

He tenido mucho cuidado a la hora de educar a mi hijo y a mi hija.

¿Con qué premisas del patriarcado eres una persona más crítica? ¿Cuáles son las que más rechazas?

– Hay que rechazar, en primer lugar, la idea de la que parte que es la que ha considerado al hombre y lo masculino como centro y referencia de las cosas, como alguien más capaz de ocupar los puestos dirigentes y por tanto de mandar y ordenar la forma que tenemos de organizarnos. Si destruimos esa idea, todo lo demás vendrá por añadidura.

¿Qué hábitos o costumbres has cambiado o intentas cambiar para apoyar un mundo más igualitario?¿Es una tarea sencilla o se hace ardua?

– Creo que sobre todo he tenido mucho cuidado a la hora de educar a mi hijo y a mi hija. Hemos intentado hacerlo teniendo en cuenta el punto de partida de que ambos tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones. Y creo que ese es el camino, educar a las nuevas generaciones en la igualdad.

No es fácil, porque, como ya he comentado, arrastramos una inercia milenaria.

El feminismo es fundamental para cambiar y mejorar tanto la situación de la mujer, como la de la sociedad en general.

¿Hay aspectos que no entiendas del feminismo o, actitudes que no acabes de entender que te provoquen cierta aversión o incomprensión?

– No, creo que el feminismo es fundamental para cambiar y mejorar tanto la situación de la mujer, como la de la sociedad en general, que siempre debe aspirar a ser más justa, más igualitaria. Sí es cierto que luego hay actitudes individuales, por parte de algunas feministas que no comparto, pero creo que se trata más de cuestiones de forma y presentación del discurso y de la lucha, que cuestiones de fondo.

¿Consideras que tu obra y/o profesión es feminista, es decir, que no apoye el discurso del patriarcado y, en consecuencia, no discrimine a la mujer?

– Creo que los comportamientos y las actitudes que han estado presentes en nuestra vida durante tanto tiempo, siguen estándolo en todos y cada uno de los aspectos de nuestra sociedad. Y estoy seguro que lamentablemente en el mundo de la cultura, como en todos los demás órdenes, se produce discriminación de la mujer. Insisto, hay que estar vigilantes y no dar ni un solo paso atrás.

¿Cómo ha afectado la búsqueda de la igualdad en tu obra o profesión? Cómo ha evolucionado tu mirada feminista y cómo se ha plasmado en tu trabajo.

– La profesión de actor te permite y casi te obliga a ponerte constantemente en la piel del otro. Es muy interesante ocupar el punto de vista de los personajes que interpretas o que otros interpretan; constituye una herramienta muy útil para cuestionar planteamientos que damos por hechos. Y el caso del patriarcado es un ejemplo claro. Hay autoras, directoras, actrices, compañeras en todos los ámbitos de la profesión que me han ayudado mucho a entender los problemas a los que se enfrentan las mujeres. En mi trabajo creo que se ha plasmado en que al leer un texto inmediatamente aparece en mí la capacidad para detectar comentarios o actitudes que revelen machismo.

El teatro es un lugar magnífico para vernos y reconocer todo aquello que no nos gusta de nosotros. Y por lo tanto, contribuir a cambiarlo.

La violencia contra la mujer me parece uno de los asuntos más duros con los que estamos conviviendo en la actualidad

¿Qué mujeres has admirado a lo largo de tu vida, tanto en el plano familiar, personal y profesional?

– Sin duda a mis abuelas y a mi madre. Vivieron en una España muy difícil en todos los sentidos, pertenecen a una generación de mujeres trabajadoras, que supieron salir adelante con muchísima dignidad. Sin olvidarnos de la enorme represión sexual que vivían las mujeres durante el franquismo. Pensar en ellas y ver ahora a mi hija me ayuda a pensar que hemos avanzado, eso me da esperanza; pero también me hace ver que aún queda mucho por hacer.

Por último y como este blog está relacionado con el cine, puedes recomendar a alguna cineasta u obra audiovisual realizada por una mujer que te haya gustado realmente y te hubiera aportado algo a nivel personal.

– La primera que me viene a la memoria es Te doy mis ojos de Iciar Bollaín. La cuestión del maltrato y la violencia contra la mujer me parece uno de los asuntos más duros con los que estamos conviviendo en la actualidad y contra el que en mi opinión más se debe combatir. Resulta inaceptable que algo así siga ocurriendo. Se trata de un problema presente en todo el mundo, algo que se cobra vidas cada día en todo el planeta, un problema contra el que deberíamos estar actuando de forma mucho más contundente.

Me gusta mucho también el cine de Pilar Miró y el de Isabel Coixet. Y supongo que resulta imposible obviar la figura de Agnès Varda.

Muchísimas gracias por tu tiempo, Pepe.


Padre, compañero y ciudadano concienciado.

Cree en el interés general por encima del individual.

Le gusta pasar desapercibido para observar lo que ocurre a su alrededor.

Actor polifacético. El payaso es el que más libertad le ofrece.

Experimenta con los objetos con mirada de infante y los escucha para dar paso a la creatividad.

Disfruta del cine social, de autor y del género documental. Y de la comedia, claro.

La sonrisa es la esencia de su vida.

Le llaman Pepe.

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