Pocas horas, muchos minutos y trece momentos | Relato Erótico

Xudit Casas se inicia en el mundo de la literatura erótica con el relato Pocas horas, muchos minutos y trece momentos. Un texto original, con ritmo alterno que juega con lo que se cuenta y lo que no, con gran peso en los procesos psicológicos de los personajes. Aquí puedes leer un fragmento del relato:

Pocas horas, muchos minutos y trece momentos


III
Había muy buen ambiente. La noche acompañaba y el entorno, rodeado de naturaleza, resultaba acogedor. Abrazos, besos y risas de encuentro regados con un poco de vino, buena comida y mejor música. Mientras mantenía una conversación muy interesante, se percató de que su cuerpo estaba demasiado pendiente de las personas que estaban alrededor, sobre todo, de los hombres. Llevaba varios días excitada, pero durante la última semana, el trabajo y otros compromisos no le dejaron tiempo para sí misma. Rechazó esas sensaciones rápidamente. Sabía perfectamente que estaba experimentando ese momento del ciclo en el que se siente vigorosa e imparable. En el que el deseo llega a cotas insospechadas y crea situaciones, a veces, incómodas. Intentaba no reprimirse y vivir su sexualidad libremente, aun así, quería tener el máximo control sobre la misma. Iba a guiarse por su mente, no por su cuerpo. Su cuerpo, ese fin de semana, era exclusivamente para su propio uso y disfrute.
Pese a la insistencia de su familia prefería no molestar y se había buscado alojamiento. No quería que estuviesen pendientes de él y tampoco le parecía justo para ellos. Tener un poco de intimidad también le facilitaría reencontrarse con su pasado. El viaje había llevado más tiempo del calculado, así que su familia le esperaba en un bar del pueblo de al lado. Allí era normal improvisar. No le molestaba, lo único que no le hacía gracia era tener que coger el coche de nuevo. Recordó su vieja bicicleta. Se sentía entre extrañado y ansioso. A pesar del retraso, se regaló una ducha reconfortante. Mientras sentía cómo el agua calentaba poco a poco su cuerpo, pensó en aliviar toda la tensión acumulada, permitirse un poco de placer. En lugar de eso, tornó la temperatura del agua a fría. Se despejó bastante, pero se arrepintió al momento.

 

 

 

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